Fr. Buenaventura Tovar

Apenas fue erigido este Seminario de San Antonio como la institución docente de nuestra Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, la obediencia designó como Guardián al M.R.P. Buenaventura Tovar.

Su elección para una Institución que comenzaba en el extranjero no fue sin madura consideración, como quiera que el Superior tenía que enfrentarse a un compromiso verdaderamente serio por varias conceptos, entre otros: la dificultosa acogida por parte de las Autoridades de la Diócesis de El Paso que, con razón o sin ella, se resistían a aceptar la fundación de nuestro Seminario, máxime tratándose de unos refugiados que venían huyendo de la persecución religiosa en México. Después al tener que acomodarse en el extranjero, sin una idea del ambiente tan peculiar del lugar que, no obstante el gran porcentaje de mexicanos su modo de pensar no era igual al que se estaba acostumbrado.En seguida, la crítica situación económica con que empezó nuestra Casa de estudios, etc., etc., verdaderamente exigían que el Superior fuera de una voluntad férrea para que se enfrentara a toda esta serie de problemas que como podemos imaginar serian para preocupar a cualquiera por muy capaz y optimista que fuera; pero Dios N. S. que es quien en su Providencia dispone las cosas para nuestro bien quiso en sus designios que fuera escogido nuestro M.R.P. Buenaventura Tovar, religioso observantísimo y de positivas virtudes franciscanas, como no me desmentirán quienes aparte de mi lo conocimos: obedien¬te hasta el sacrificio, amante de la pobreza, humilde hasta hacer pensar al profano y aún al religioso que era un hombre insignificante y acomplejado, cuando en realidad su virtud era verdadera; prudente hasta hacer creer que era indeciso; pero dada la posición que ocupaba y estando en una Diócesis extraña esta virtud de la prudencia la tenía que poner en práctica no solo por obligación, sino para ejemplo de los que le seguirían en el oficio.

Aunque a mi no me tocó tenerlo de Guardián, lo que he expuesto de él lo sé por lo que nos contaron quienes si lo tuvieron, amén de haberlo conocido co¬mo Provincial y así como fue de responsable en un puesto alto, lógicamente debemos suponer que quien es fiel en lo mucho es fiel en lo poco. Y como se trata¬ba de un hombre consciente, de personalidad definida, que obraba de acuerdo a sus convicciones era muy posible que no fuera comprendido por el común pensar de la gente ordinaria; pero si tenía sentido su actuar desde el punto de vista pro¬videncial. En una palabra nuestro M.R.P. Tovar con su vida religiosa y su ejem¬plo nos dejó un verdadero legado haciéndonos comprender que solamente la humil¬dad, la obediencia y la pobreza son los valores que engrandecen a la persona por más que a los ojos de los profanos estas virtudes sean desconocidas…

Fr. Jorge Rivas ofm +

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