La Capilla del St. Anthony’s Seminary

Breve reseña histórica

En el Año Jubilar por el 75 Aniversario de la fundación del St. Anthony’s Seminary se han realizado una serie de trabajos de remodelación en la Capilla del Seminario y en el corredor adjunto. Han sido cabios que desean ser para bien; buscando dar mayor dignidad, funcionalidad y comodidad al lugar de nuestro encuentro con Dios.
El día 10 de Octubre de 2010, el Excelentísimo Mons. Salvador Rangel, Obispo de Huejutla, Hgo., México, e hijo insigne de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán hace la bendición de la Capilla remodelada y la dedicación del altar.
A propósito de este evento, es bueno dar un vistazo histórico a los cambios que se han hecho a este lugar santo desde el momento que fue destinado a ser Capilla; e incluso un poco antes, cuando aún era parte de la casa de la familia McNary. Este es el propósito del presente folleto, hacer un breve recorrido por la historia de la Capilla del St. Anthony’s Seminary 

1-.En tiempos de la McNary Home.

En el plano original de la casa McNary, el espacio que ahora ocupa la Capilla y la sacristía del Seminario fue diseñado para albergar tres piezas: un cuarto de música, un cuarto de pintura y un salón de recepciones; así lo reporta el mismo dueño de la casa, Mr. McNary, en su libro autobiográfico “This is my Life” (1956, p. 97).

Todo parece indicar que el cuarto de pintura se encontraba en la parte poniente del edificio, es decir en lo que actualmente es el presbiterio y la sacristía de la Capilla. El cuarto de música estaba ubicado en la parte oriente de la casa, esto es en el lugar donde actualmente está la entrada principal a la Capilla. El salón de recepciones quedaba al centro, flanqueado por estos dos cuartos.
Al grande salón de recepciones, de cerca de ochenta pies de largo y treinta de ancho, según el mismo Sr. McNary, se ingresaba desde la columnata por tres puertas de madera y cristal existentes hasta hoy. Desde el interior de la casa, viniendo por el corredor de mosaico rojo, se entraba a este mismo salón por dos puertas, igualmente de madera y cristal. Al cuarto de pintura se accedía o desde el salón de recepciones o desde el corredor rojo. La entrada principal al cuarto de música era desde el salón de recepciones o por una pequeña puerta en el ángulo noreste del cuarto, allí estaba instalado el órgano tubular diseñado y usado por la Sra. McNary, quien era experimentada organista. La puerta principal que actualmente introduce a la Capilla era entonces un ventanal que, según el testimonio de algunas fotografías, no será adaptado como puerta de ingreso al Oratorio hasta después del mes de Junio de 1942.
Estas tres estancias de la casa McNary, elegantemente amuebladas, estaban conectadas entre sí, de modo que se podía pasar de una a otra sin obstáculo alguno de puertas

2. Desde la fundación del St. Anthony’s Seminary

Sabemos que la fundación del St. Anthony’s Seminary se realizó en lo que había sido el salón de recepciones de la casa McNary. El P. Fr. Raúl Vera, testigo presencial siendo él Corista, escribió en Julio de 1985 su testimonio de cómo fue el acto de fundación del Seminario, dice así: “Recuerdo que se nos llamó a las 11:40 p.m. del 31 de diciembre de 1935 al salón de reuniones de los antiguos propietarios, y allí ante la imagen de Santa María de Guadalupe, reunida la pequeña comunidad, el M.R.P. Buenaventura Tovar dirigió una importante reflexión, haciendo resaltar que el acto inaugural era requisito de ley para hacer la apertura de la casa de estudios. Fue tan minucioso el P. Superior, que hizo esperar unos minutos para empezar nuestro acto religioso a la hora cero. Se entonaron el “Veni Creator” y el “Te Deum” con mucho fervor de todos los asistentes de la nueva comunidad”. De este testimonio son de subrayar varios elementos: 1) El P. Vera se refiere al lugar con la expresión “el salón de reuniones de los antiguos propietarios”, no lo llama aún Capilla. 2) En otros documentos antiguos el mismo lugar será nombrado ya como Capilla u Oratorio. 3) La presencia de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en el momento de la fundación, presencia que continúa hasta hoy en la Capilla, aunque ciertamente en un cuadro diferente al de aquel momento.

En la fotografía antigua aquí adjunta, de la que no tenemos fecha exacta pero ciertamente tomada en 1936, se aprecia cómo fue distribuida la Capilla en el espacio de las tres estancias de la casa McNary. El presbiterio se instaló en lo que había sido el cuarto de pintura, la nave de la capilla ocupaba el lugar del salón de recepciones, no podemos decir a ciencia cierta qué función se dio en esos primeros años al antiguo cuarto de música. Pero ciertamente en un dado momento este cuarto desapareció, ya que se removió la pared que verticalmente lo separaba del salón de recepciones llegando hasta la mitad de éste. A la fecha se aprecia en el piso de madera de la Capilla hasta donde llegaba esa pared que fue removida. Esta modificación debió haberse realizado después de 1942 cuando se abrió la actual puerta de ingreso a la Capilla en donde antes había sólo un ventanal.

En la misma fotografía tomada en dirección de Oriente a Poniente, se nota la austeridad del Oratorio, pocas bancas, pocas imágenes, y el altar dispuesto según la uso anterior al Concilio Vaticano II. El cuadro tamaño natural de la Imagen de la Virgen de Guadalupe presidiendo el retablo central de la Capilla. Las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de la Inmaculada que se aprecian en los altares laterales continúan siendo veneradas en el corredor adjunto a la Capilla. Es de notar la angostura del ingreso al presbiterio, era la entrada original al cuarto de pintura de la McNary Home; las dimensiones de ese ingreso cambiarán posteriormente.

El P. Salvador Rubio, que formó parte de la “Comunidad fundadora” del Seminario, en su escrito “Apuntes para la historia del Coristado”, informa que el sábado 11 de Enero de 1936: “Se colocó en su altar el cuadro de N.S. de Guadalupe, que se trajo de México y que obsequió el P. Sacristán de la Basílica de Guadalupe, para la colonia mexicana de El Paso, Tx. El domingo 12 a las 5:00 de la tarde se bendijo la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y el sagrario que regalaron, asistiendo varios hermanos y hermanas de la V. O. T. (Venerable Orden Tercera) y desde el 26 de este mes quedó en la capilla el Sagrado Depósito”. En otras fotografías antiguas se ve la misma imagen de la Guadalupana en otros lugares dentro del Oratorio, unas veces en el altar lateral derecho y otras en el vitral de la pared norte de la Capilla. Actualmente, esa que podemos decir la “imagen fundadora” de la Guadalupana se venera en el llamado “Corredor rojo” del Seminario.

El mismo P. Rubio informa que el día 11 de Junio de 1936, “Trajeron la estatua de San Antonio que llegó de Querétaro”, es la misma imagen que se venera hasta hoy en el Oratorio. De este modo se constituía en forma la Capilla del Seminario como lugar de encuentro con Dios y con la presencia del Santísimo Sacramento, presencia ininterrumpida por ya casi setenta y cinco años.

La revista “Ensayos” (Año V, Octubre-Diciembre 1946, Núm. 20) reporta la Crónica del Seminario, y allí, el P. Ramón Campos, entonces corista, hablando del día 6 de Octubre de 1946, da la siguiente breve noticia: “Solemne fiesta en honor de N.S.P. Sn. Francisco en la que se inaugura el nuevo altar obsequio de la V.O.T., el mismo que bendijo nuestro Rvmo. Padre General”. Esta misma noticia es retomada en la revista “Ensayos” del año 1948 (Año VII, Enero-Junio, Núms. 25-26); y en esa ocasión se dice: “La adaptación de la Capilla se fue completando poco a poco hasta culminar con el hermoso altar gótico que, regalo de la V.O.T., fue inaugurado y bendecido por el P. Gral. Fr. Valentín Schaaf en 1946, siendo Guardián de la casa el R.P. Fr. Fernando García”. Años después, el P. Jaime Yáñez pormenorizando el inventario de casa, en un escrito titulado: “Estas cosas nuestras”, escribe así sobre el mismo retablo: “El altar, y a la vez retablo, que es lo que más ornato da a nuestra Capilla, fue adquirido en el año de 1946. Está hecho de estuco, o yeso amasado con pegadura muy consistente, y tiene un acabado que le da aspecto de mármol. Habiéndose escoriado y roto en algunas de sus molduras, fue restaurado por Mr. Pablo Rosas. Su estilo es renacimiento francés, según el catálogo de la fábrica Deprato en que se compró. Su bendición tuvo lugar un martes de Septiembre de 1946, en el ejercicio del martes de San Antonio, siendo quien lo bendijo el Reverendísimo Padre Fr. Valentín Schaaf, primer Ministro General nacido en América…”.

Desafortunadamente, no existe algún testimonio escrito de los primeros años que dé noticia de la consagración o dedicación como Capilla u Oratorio del antiguo “salón de reuniones” de la casa McNary. Será hasta el año de 1951 cuando en la Crónica del Seminario, publicada en la revista “Ensayos” (Año X, Enero-Marzo 1951, Núm. 37), el P. Mariano Paulín, entonces corista y cronista, reporta la siguiente información: “A las 7:30 a.m. de este domingo 4 de Enero, tuvo lugar la bendición solemne del Oratorio de este Seminario y Convento, por el M.R.P. Provincial Fr. Fernando García, OFM, asistido del R.P. Guardián y de la Vble. Comunidad”. Esta es la primera noticia que tenemos de que se haya hecho una bendición o dedicación de la Capilla u Oratorio del Seminario desde su fundación.

En la misma Crónica de 1951, escrita en la revista “Ensayos” (Núm. 38-39), el P. Fr. Bernardo Ruiz, entonces corista y cronista, escribe: “El día 23 de Mayo, un hermoso sagrario dorado de estilo románico se instala en el altar mayor de nuestro Oratorio. Al hacer la bendición del mismo, el R.P. Guardián (P. Alfonso Martínez) manifestó el doble fin porque se adquirió: ofrecer a S.D. Majestad un lugar más decoroso, y así mismo agradecer públicamente a nuestros bienhechores insignes los sacrificios que hacen por nuestro bien, grabando sus nombres con caracteres indelebles en la base del tabernáculo, para que todos los sacerdotes que celebran en ese altar los tengan presentes en sus oraciones”.

Todo parece indicar que por algunos años la Capilla no sufrió modificaciones significativas. Es hasta el año de 1964 cuando el entonces cronista del Seminario, Fr. Luis M. Flores informa que: “Nuestros hermanos Fr. Bernardo Alvarado, Fr. Alfredo Martínez y Fr. Felipe Martínez están trabajando en la ampliación del marco y muro que separa el presbiterio del cuerpo del Oratorio, con el fin de facilitar a los fieles la atención a los actos del culto. Estos delicados trabajos se llevan cerca de dos semanas” (Ensayos, año XV-XVI, Núm. 57-58, pp. 105-106). De este modo fue modificado el ingreso que comunicaba originalmente el cuarto de pintura y el salón de recepciones de la antigua casa McNary. Esta fue la segunda modificación significativa, de la que tenemos noticia, que sufrió la estructura original de la casa McNary.

Hablando de la futura bendición e inauguración del “edificio nuevo del Coristado”, construido entre 1964 y 1965, Fr. Santiago Almaguer, entonces cronista del Seminario, escribió en el mes de Junio de 1965 la siguiente nota: “Nos dedicamos a los arreglos de la casa poniendo en orden todo detalle que está fuera de su lugar. Los trabajadores de la construcción hacen lo mismo. Unos arreglan la parte posterior del edificio, otros pulen los pisos, y los carpinteros tallan y barnizan las bancas del Oratorio, mientras que otros cubren con madera preciosa las paredes del mismo lugar. Todo el trabajo de embellecimiento lo hacemos nosotros ayudados por algunos hermanos terciarios” (Ensayos, año XVIII-XIX, Núms. 62-63, p. 55). Aquí se reporta otra de las modificaciones significativas que sufrió la Capilla en el año de 1965, las paredes fueron recubiertas con paneles de madera. Más adelante, describiendo la visita al St. Anthony’s Seminary del M.R.P. General Fr. Agustín Sepinski OFM, el 30 Junio de 1965, el mismo P. Almaguer vuelve a comentar el dato: “A su entrada al Oratorio, el Coro entonó “Justus ut palma florevit” y él (P. Sepinski) doblando las rodillas adoró a Cristo crucificado. Nuestra Capilla, recién recubierta de madera fina, sintió la presencia de Francisco de Asís en aquel hombre que acababa de entrar a su recinto…” (Iden, p. 56). Así, con las paredes recubiertas de madera permanecerá la capilla por 45 años, ya que con los actuales trabajos de remodelación se la ha querido volver a su estado original descubriendo y pintando las paredes.

En otros tiempos también se hicieron modificaciones a la Capilla del Seminario; pero, aunque importantes, fueron poco significativos. Entre ellos recordamos el cambió del ambón y la base del Crucifijo que introdujo el P. Fr. Pedro Esquivel, siendo Guardián del Seminario, entre 1988-1989. En ese tiempo se mandaron fabricar con el Sr. Eudelio Reyes (Lalo Reyes) un firme ambón de madera y fierro con aplicaciones religiosas doradas. El mismo Sr. Lalo hizo una base de igual material y estilo que el ambón para el Crucifijo que presidía las celebraciones litúrgicas.

Siendo Guardián del Seminario el P. Ricardo Rodríguez (1994) realizó otras modificaciones. Reorganizó la numerosa cantidad de imágenes que se veneraban dentro de la Capilla. Redujo el tamaño del altar del sacrificio eucarístico. Mandó resanar y retocar el retablo del presbiterio. Instaló un moderno y buen sistema de sonido; se colocaron también entonces los primeros monitores en el corredor adjunto a la Capilla para que se pudiera seguir desde allí la Eucaristía.

De este modo, exhibiendo todas las modificaciones que se le hicieron a lo largo de los años, llegó el Oratorio del Seminario a su aniversario número setenta y cinco

3. La Capilla remodelada en el 75 Aniversario de fundación

Los cambios que se han hecho a la Capilla y al corredor adjunto, con ocasión del Septuagésimo quinto aniversario de la fundación del St. Anthony’s Seminary, han sido ciertamente significativos, y todos ellos con la intención de mejorar la dignidad, la funcionalidad y comodidad del lugar donde nos encontramos con Dios. Además, con esas modificaciones se ha devuelto a este recinto santo una apariencia más cercana al estado original que tenía en el momento de su dedicación como Capilla.

La modificación más visible del Oratorio ha sido el hecho de haber descubierto y pintado las paredes que anteriormente estaban recubiertas con paneles de madera, elegantes y muy de moda en una época pasada. Se ha hecho además la instalación de un sistema de iluminación directa desde el techo; aunque se han conservado los candiles tanto centrales como laterales, dado que su hechura combina bien con el estilo del retablo central. La parte del presbiterio es la que más modificaciones ha sufrido, se retiró definitivamente la alfombra que cubría el piso de esa área, y se instaló mosaico de mármol. El altar, ambón y sede fueron igualmente cambiados. Los que se han colocado son manufactura del artesano-carpintero Sr. Enrique Rodríguez; fueron fabricados en madera y yeso, buscando que hicieran juego con el estilo “renacentista francés” del retablo central del presbiterio. En igual estilo se han fabricado los dos nichos que flanquean ambos lados del ingreso al presbiterio, y en los cuales se veneran las imágenes de la Virgen de El Pueblito y la de san Antonio de Padua. Además de estas dos, se han conservado dentro de la Capilla otras dos imágenes religiosas para su veneración. Una es la grande pintura llamada “San Antonio predicando a los peces”. Sobre este cuadro el P. Jaime Yáñez, en sus notas “Estas cosas nuestras” (1ª serie, 1991, pp. 2-3), escribió: “fue un regalo que hizo a nuestro Seminario la Comunidad franciscana de Acámbaro en ocasión de las bodas de plata de nuestro Seminario, que tuvieron lugar en Mayo de 1961. Es obra del pintor acambarense Pedro Cruz; quien después de haber leído el capítulo de “las florecillas” en que se relata la predicación de san Antonio a los peces, así lo representó según su inspiración”.

La otra imagen que se venera dentro de la Capilla es un cuadro de la Virgen de Guadalupe, sobre ella el mismo P. Jaime dejó escrito: “La Guadalupana pintada por un protestante. Para realizar esta imagen recurrí a un buen pintor retratista que tenía su estudio en Art Center Gallery de El Paso. Se apellidaba French, nombre con el que firmaba sus obras; procedía de Boston y era protestante. La pintura de la Guadalupana resultó muy agraciada, con facciones de mexicana delicada y fina, con una tez ligeramente apiñonada, con un colorido de túnica y manto suavizado por las tonalidades opalescentes. La pintura, puesta en un precioso marco dorado, fue colocada en 1975 en la parte superior central del ventanal lateral de la Capilla” (“Estas cosas nuestras”, 2ª serie, Diciembre de 1992, pp. 3-4).

El corredor de mosaico rojo adjunto a la Capilla también fue remodelado. Se resanaron las paredes y se pintaron. Se instaló un sistema de aire acondicionado de refrigeración y se colocó un sistema de circuito cerrado que transmite en pantallas planas las ceremonias que se realizan en la Capilla. Se reacomodaron los cuadros religiosos e imágenes de veneración entre las que destacan el Sagrado Corazón y la Inmaculada que en algún tiempo se veneraron dentro del Oratorio.

Es bueno hacer memoria de estos datos referentes a la historia de la Capilla del Seminario, por todos ellos damos gracias a Dios.

Ahora, con los trabajos de remodelación deseamos renovar también exteriormente el St. Anthony’s Seminary. Esto como expresión de nuestro agradecimiento a quienes hicieron posible que la Provincia de Michoacán tuviera esta casa de formación y estudios, e igualmente esperando dar así una fraterna acogida a los amigos y bienhechores del Seminario que en este lugar santo encuentran a Dios 

P. Fr. Maximino Rangel, OFM

A gloria y honor de la Augusta y Santa Trinidad,
de Santa María de Guadalupe,
San francisco de Asís y San Antonio de Padua.

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