San Felipe de Jesús

San Felipe de Jesús nació en la ciudad de México, el año de 1572. su nombre completo es Felipe de las Casas Martínez, era el mayor de once hermanos.

Su padre era comerciante, y realizaba negocios en varios lugares fuera de México. Después de haber vivido algunas experiencias de vida consagrada a Dios, aunque sin haber perseverado en ellas, Felipe fue enviado por su padre a Filipinas para que trabajara en sus negocios mercantiles.

En Filipinas, san Felipe volvió a tener contacto con los franciscanos, y nuevamente, Dios le llamó a entregarle totalmente su vida. El mes en que cumplió 21 años, en 1594, emitió su profesión en la Orden franciscana en el convento de Santa María de los ángeles de Manila; fue allí donde tomó el nombre de Felipe de Jesús. Dos años después, el 12 de Julio de 1596, Felipe se embarcó rumbo a México para ser ordenado sacerdote, pues en Filipinas no había un Obispo que lo ordenara.

Sin embargo, el barco naufragó, y después de un mes a la deriva, encalló el navío en las costas del Japón. Para ese entonces en Japón los cristianos eran perseguidos. El 30 de Diciembre todos los frailes habitantes de la ciudad de Meaco, fueron hechos prisioneros, junto con ellos Fray Felipe de Jesús. Les cortaron a todos la oreja izquierda y los obligaron a caminar a través del país hasta Nagasaki, allí serían martirizados.

Fueron fijados a las maderas con argollas en el cuello, en los brazos y en las piernas, y después atravesados por las lanzas; el primero fue Fray Felipe, dos lanzadas en el pecho le abrieron las puertas del cielo. Es por eso que se le representa de ese modo en las pinturas; las lanzas fueron el instrumento de su glorificación.

Fr. Felipe de Jesús fue beatificado por el Papa Urbano VIII el 14 de Septiembre de 1627. Dos siglos después, fue canonizado, el 8 de junio de 1862, por el Papa Pio IX. Esa canonización fue providencial, porque en el México de entonces la vida de la Iglesia y la conciencia y fe de los católicos pasaban por una prueba de fuego verdaderamente fuerte y devastadora. Era el tiempo de lo que se conoce como: “La cuestión religiosa en México”. El tiempo en el que el poder político y civil atacó de modo abierto y fulminante a la Iglesia y a la fe católica. El pueblo mexicano contó entonces con uno de sus hijos como intercesor en el cielo.

Reproducimos a continuación parte del aviso de la beatificación del santo, según la costumbre del tiempo, 1627: “Felicísima México: el ínclito Felipe de Jesús es hijo tuyo, y te llena de honor, y te engrandece la cuna que le diste; eres madre de un Bienaventurado, que criaste, que sustentante, que holló y frecuento muchas veces tus calles. Este por tu fortuna es hijo tuyo, y te debe inundar el más alegre gozo; es tu hijo y te empeña este título a celebrar sus glorias; y si tus afectuosos esmeros no la manifestaren con todo el esfuerzo que demanda, o te cubrirá la nota de insensible, o degenerarás del carácter propio, y natural de una amorosa madre. Si eres amante y te precias de tal, no puedes dejarte ver indiferente para el primero, que de tus hijos ha declarado el oráculo de la Iglesia cortesano del cielo… le debes obsequios por su exaltación a la Gloria, y por su elevación hasta el reino inmortal de nuestro Señor Jesucristo; y por tanto no se te hará gravoso dar testimonio de tu amor, a tu Patrono principal, al hijo que te ilustra”, Felipe de Jesús. v

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