“Los albores de un Coristado”

El documento que presentamos a continuación fue escrito, probablemente en 1948, por Fr. Gabriel L. OFM, entonces estudiante corista de este Seminario.

La fortuna de Fr. Gabriel fue que en ese tiempo contó aún con la información de primera mano que algunos de los Padres fundadores del Seminario le pudieron dar.

Ahora, al celebrar el 75 Aniversario del St. Anthony´s Seminary desempolvamos este escrito para recibir esa valiosa información .

“Comprendida la realidad triste y dolorosa del Coristado de la Prov. Franciscana de sn. Pedro y sn. Pablo de Michoacán, y sobre todo, declarado el virus latente con que la mentalidad liberal y masónica, fautora de la legislación mejicana, ha dañado a la Iglesia y demás instituciones o corporaciones subalternas, destituyéndolas de personalidad jurídica, no resta sino esbozar en estas páginas de “Ensayos”, los albores de un Coristado (o Casa franciscana de estudios eclesiásticos) que surge en la Ciudad fronteriza del El Paso, Tex. U.S.A.

Porque en México los Seminarios, y en nuestro caso los Coristados tienen entidad jurídica sin razón de ser, y por existencia la precaria y continua zozobra del asesto de las leyes persecutorias, y ser lanzados, reducidos, dispersados y aniquilados, nuestra Provincia tuvo que poner el remedio y último recurso que consolidara su propia vida y a la vez diera estabilidad, mejoramiento y progreso en la educación y formación eclesiásticas de los futuros miembros mediante la fundación del Coristado en el extranjero.

La idea de establecer el Coristado fuera del país arranca desde los años 1924-25; ya entonces se pensaban las razones de su conveniencia, y un poco más tarde de su necesidad. En 1926 el M.R.P. Fr. Domingo Resendiz, entonces Provincial, solucionó el problema de la estancia del Coristado en México recurriendo al método seguido en 1914, i.e. dispersando los Coristas en diversas Provincias de Europa y EE.UU. En dicho tiempo la Provincia hospitalaria de Santa Bárbara Cal. había ofrecido a dicho Padre la Parroquia de Tolarosa para que le sirviera de refugio en el caso de verse obligado a trasladar allí el Noviciado o Coristado; sin embargo, el M.R.P. Domingo no aceptó, acariciando la esperanza de establecer el Coristado en México.

Habiendo informado personalmente el P. Resendiz al Rvmo. Padre General sobre la situación en México se determina a buscar un lugar más fronterizo, se piensa en la ciudad de El Paso como más conveniente; y se compra un terreno en Montoya Tex., distante de El Paso unas 20 millas. En cumplimiento de la condición puesta en el permiso concedido por el Sr. Anthony Shuller, S.J., Obispo de El Paso.

Se hicieron los planos para el edificio, se procedió a colocar fondos para la obra, dando testimonio de ello el P. Buenaventura Nava que encontrándose en Tularosa, Tex. desde 1926, en el año de 1929 se dedicó a predicar misiones en diversas partes para así contribuir a la pronta realidad de un edificio Coristado de la Prov. de Sn. Pedro y Sn. Pablo. Igualmente el P. Alberto Brawn, como de casa, toma también gran interés en la empresa.

En nuestro México se desarrolla la epopeya sangrienta de la persecución religiosa; hay una tregua que parece prolongarse indefinidamente, y en 1933 se hace la última tentativa de establecer el Coristado. Se instala en el antiguo convento de San Francisco el grande de Querétaro, y a pesar del reducido personal docente y discente se principian las labores de estudio. Pronto es clausurado (Agosto 30 de 1934) y comienza de nuevo la zozobra en los lugares de refugio. El primero fue la casa de la distinguida bienhechora Srta. Guadalupe Maciel en Querétaro (Nov. 8 de 1934), y el segundo en los aledaños de la Ciudad capital, en Chimalistac.
Se hacía necesario salir de México, mas sin querer adelantar demasiado la fundación del Coristado en el extranjero, los Superiores de la Provincia hicieron arreglos con las Provincias de la madre España para colocar allá a los Coristas filósofos de entonces, y mientras tanto es enviado el P. Buenaventura Nava a El Paso para mover y apurar los trámites necesarios para el edificio en el terreno de Montoya.

Estando así las cosas, se apresuran los acontecimientos, y ni los Coristas filósofos pueden salir a España en donde estalla la guerra civil y ni se vive en calma en aquella antigua casa de monjas de Chimalistac. Por lo que el P. Alfonso Martínez, Maestro de Coristas en ese tiempo, y el P. Raymundo García, profesor, hacen ver al P. Provincial y su Consejo la necesidad de salir de México.

Llega entonces una noticia de El Paso: el Banquero James McNary, presidente del First National Bank desde 1929, se ha declarado en quiebra, y su casa ubicada en el 4601 Hastings se pone en venta.

El P. Alberto Brawn y el P. Nava notifican al M.R.P. Fr. Gabriel M. Soto sobre la oportunidad y éste se traslada de inmediato a El Paso, el 29 de Abril de 1935, regresando a México el 17 de Mayo con fotografías de la casa y muy animado a comprarla. Corren los días y en Acámbaro en la junta definitorial efectuada el 24 de Mayo se propone el asunto, y unánimes los Consiliarios: M.R.P. Fr. Buenaventura Tovar, R.P. Fr. Odorico Peñaflor, R.P. Fr. Josafat Guillen y R.P. Miguel Parra, aprueban que cuanto antes se compre la casa mencionada.

Esta resolución inmediata de los Superiores de la Provincia tiene su explicación por la demanda que tenía la casa puesta en pública subasta; los Hermanos de las Escuelas cristianas y después los Masones, eran de los más interesados en comprarla, alternan entre los demandantes. No termina aquí todo, se requería el permiso del Obispo Schuller, S.J.; brotan dificultades, pero gracias a los repetidos esfuerzos y diligencias del P. Alberto Brawn y el Lic. católico Norcop, el permiso es obtenido. Conseguido ya el permiso, nuestro M.R.P. Provincial arriba, segunda vez a El paso, el 1º de Septiembre y el 6 de Septiembre de 1935 cierra el contrato de compra-venta de esta casa señorial, por el precio de 32,000 dlls. pagadero en tres años.

Desde entonces nuestra Provincia cuenta con una casa más que servirá en delante de seguro asilo a los pequeños frailes que por no truncar sus ideales, no muy lejos de la Patria se preparan para el apostolado del día de mañana.

Justo es anotar en estas memorias que el M.R.P. Prov. Fr. Gabriel M. Soto no regresa de El Paso sino hasta el 3 de Octubre de 1935 debido a una apoplejia que le atacó, quizá por la gran responsabilidad de la deuda y empresa contraída.

Está ya el edificio eniesato, solitario, sin mueble alguno y polvoriento; hay que pagarlo, y le toca al R.P. Fr. Raymundo García, hoy Guardián del convento de las Cruces (1948), traer el primer pago el 9 de Octubre de 1935. Edificio que hay que poner en las condiciones más necesarias para ser habitado, y es el P. Fr. Buenaventura Nava, con la cooperación ferviente de los hermanos Terciarios de El Paso, Isleta y Ciudad Juárez quien logra presentar limpio el local y demás lugares circunscritos por la “verja”, a los primeros frailes que se alojaron en la casa de Mr. McNary.

No estará fuera de propósito declarar aquí que desde entonces los Hermanos Terciarios de los lugares mencionados han derrochado su generosidad para con nosotros y han evidenciado hasta lo indecible lo magnánimo de sus corazones franciscanos. Ellos nos prepararon el lugar, ellos tienen el honor de haber santificado este mismo lugar con la celebración aquí de la primera fiesta guadalupana el 12 de Diciembre de 1935, y ellos son también los que con sus dádivas han cooperado a la vida, existencia y mejoramiento de nuestro Seminario.

En México, comienzan los preparativos para el éxodo, los últimos días de Nov. y primeros días de Diciembre de 1935, se ocupa en el arreglo de los pasaportes de los Padres, Corsitas y Hermanos legos próximos a partir, entre tristezas y alegrías, nostalgia y regocijo, acobardamiento y entusiasmo, inician las partidas de las falanges juveniles hacia la casa hospitalaria de El Paso Texas. El 25 de Diciembre es la fecha histórica de la salida del primer grupo de fundadores: el M.R.P. Fr. Buenaventura Tovar, R.P. Fr. Salvador Rubio, R.P. Fr. Raymundo García, y los Hermanos legos Fr. Diego García y Fr. Jorge Cacho. En su seguimiento, dos días más tarde emprenden el viaje los Coristas, y hoy ya sacerdotes: Fr. Rubén Chavez, Fr. Ambrocio Saavedra, Fr. Crisóstomo Quiroz, Fr. Javier Pérez, Fr. Raúl Vera y Fr. Godofredo Méndez. El 30 de Dic. por la tarde encontramos ya reunidos a Padres y Coristas en esta casa de techos rojos en que forjaron sus ideales.

Está ya la simiente de nuestro Coristado, se empieza a vivir, y como en todas las cosas, los comienzos de esta persona moral están marcados por muchas y graves dificultades. Describirlas todas sería desvirtuarlas, y así bástanos siquiera anunciar entre otras la falta absoluta de muebles, sin camas porque hasta después las proporcionaron el P. Brawn y las Hnas. de Loretto Academy, un número reducido de estantes y mesas que el P. Buenaventura Nava procuró tener listas para cuando arribaran los primeros fundadores; falta de calefacción en lo más crudo del invierno, falta de agua en el interior de la casa, etc., etc., en fin extrema pobreza, aún en lo estrictamente necesario.

Quizás esto fue duro para nuestros padres, y no sería falso suponer que en más de una ocasión hayan vertido una lágrima, no por sí, sino por la juventud confiada a su cuidado. Sin embargo, Padres y Coristas, arrostraron todas las dificultades porque estaba con ellos la gracia divina y la protección singular de la augusta Madre de los mexicanos, la Morenita del Tepeyac. Ella quiso venir a estas tierras, acompañar a los fundadores y establecer sus reales en la capilla del St. Anthony´s Seminary. Porque un hermoso cuadro de la Guadalupana obsequiado a la colonia mexicana de El Paso, y traído por el P. Raymundo García testimonia su presencia.

Sin hablar todavía de erección canónica propiamente tal por parte de la Orden, Padres y Coristas respectivamente dieron comienzo a sus labores de estudio y enseñanza el 7 de Enero de 1936. sin más documento que el placet canónico del Sr. Obispo Antonio Schuller, dado el 7 de Nov. de 1935, dichos Padres y Coristas animaron esta casa señorial del espíritu y vida estudiantil franciscanos. Insertamos aquí algunas palabras de ese primer documento que acusan la razón y motivo que obligaron al Sr. Obispo a conceder el permiso de erección de la casa de estudios en este lugar: “Austin Terrace… ob specialia rerum adjuncta en Republica Mexicana, non valere apte suae Provinciae clericorum educatione consulere… libenter annuimus adjus precibus et permittimus ut servatos servandis, erigere valeat conventum Fratrum Minorum… cum ómnibus privilegiis hujusmundi personis moralibus ex jure compete tibus…” (Autin Terrace… frente a los acontecimientos especiales acaecidos en la Republica Mexicana… no pudiendo atender la educación de los clérigos –Seminaristas– de su Provincia… Atendemos de buen ánimo las suplicas y permitimos, puedan erigir un Convento de frailes menores… con todos los privilegios propios de persona moral que le corresponde según el Derecho).

El documento de erección por parte de la Orden tardaría algunos meses, mientras la actividad del naciente Coristado era ardua por los estudios y por los trabajos a que se vieron obligados los fundadores para el mejor acondicionamiento de la casa. Por lo que ve al M.R.P. Prov. Fr. Gabriel M. Soto a pesar de tener concentradas sus energías en la pronta amortización de la deuda, no perdió de vista a esta naciente esperanza de la Provincia, antes bien vino de visita el 20 de enero de 1936 y en ella dio la prueba palpable de su ardiente deseo por solidificar este brote, y ordenó que cuanto antes se colocara al “Que es Piedra Angular”, Jesucristo Eucaristía y morando entre nosotros perpetuara su vida y acción en nuestro Seminario (26 de Enero de 1936).
Por este entonces (1º de Febrero de 1936) se anunció la visita del M.R.P. Comisario General Fr. José Román Zulaica, quien partió después de algunos días dejando la esperanza de la pronta erección canónica de nuestra Casa de Estudios. Y en efecto, el 28 de Febrero dio la comunicación de haber recibido el documento para proceder a la erección. Finalmente llegó el ansiado Decreto por parte de la Orden con fecha 25 de Enero de 1936, firmado por el Rvmo. P. General Leonardo M. Bello por lo que esta casa era reconocida jurídicamente y con todos los privilegios y gracias espirituales de que gozan las casas de la Orden.

Así llegó a su cabal formación y erección nuestro Seminario; los primeros Superiores fueron los mismos fundadores, ellos arrostraron el doble trabajo de la manutención y de la enseñanza hasta que fueron relevados y ayudados por los hoy P. Lectores del Seminario.

Finalmente, por lo que mira a los Coristas, unos se afianzaron más en sus promesas por la profesión solemne, entre ellos el corista (hoy sacerdote) Fr. Rubén Chávez y el Hno. Lego Diego García (Marzo 8 de 1936), y otros como los Coristas (hoy sacerdotes) Fr. Anacleto Vázquez, Fr. Alejandro Chávez y Fr. Vicente Rodríguez (hoy maestro de Coristas) y los extintos Coristas Lorenzo Benegas, Tomas Soto, Jorge Zapiain y Pascual Salazar, cruzando el Río Bravo acrecentaron el número y con ello despertaron aún más el casi imperceptible recuerdo de los primeros misioneros de estas tierras.

Cuenta hoy nuestro Seminario su existencia por años; que llegue a centenares son nuestros anhelos; mientras éste es el primer fasto de su historia

Hasta aquí este testimonio de 1948 sobre la fundación del St. Anthony’s Seminary.

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