Encuentro con el Clero

ENCUENTRO CON EL CLERO DE LA DIÓCESIS DE EL PASO, TEX.
como parte de los festejos por el septuagésimo quinto aniversario
del St. Anthony’s Seminary en esta ciudad y Diócesis

Enero 26 de 2011

PALABRAS DE SALUDO Y BIENVENIDA

Me siento honrado por haber sido alumno y agradecido por la confianza que se me tuvo al asignarme como catedrático y Maestro de formación en esta Casa. Con el gusto de rememorarlo cordialmente, y ahora en tanto que Ministro provincial de nuestra Provincia franciscana de S. Pedro y S. Pablo de Michoacán, unido a toda ella y a los Frailes de este Seminario, desde nuestro sentido de gratitud, de comunión y de fiesta, doy la bienvenida a todos Uds., sacerdotes de esta para nosotros muy querida Diócesis, encabezados por nuestro Pastor D. Armando Xavier Ochoa, aquí presente, y los Monseñores que le acompañan.

Sentido de gratitud y de comunión, acabo de decir. Y con toda razón: Este Encuentro es una forma de expresarlas. Al expresarlas hoy a Uds. y, a través de Uds. a los obispos y sacerdotes de los pasados 75 años ‘aunque la presencia franciscana en esta región viene de siglos’, las expreso a la Bella Trinidad que nos trajo aquí desde 1936 y nos puso junto a la compasiva, solidaria y fraterna solicitud del clero de esta región. ¡Cuánta bondad y providencia divinas se pueden manifestar en quince lustros! Sólo la Trinidad lo sabe, pero nosotros las hemos recibido, y precisamente en esta tierra, en esta Iglesia particular que vivía sus años juveniles como Diócesis.

Con ella, con Uds., hemos vivido e intercambiado los bienes de Jesucristo y de la Iglesia por nuestra fe cristiana; hemos vivido e intercambiado nuestro carisma religioso que, de acuerdo al Vaticano II y como los demás carismas, enriquece y enjoya a las Diócesis donde se hacen presentes; hemos vivido e intercambiado pequeñas y naturales tensiones como en todo grupo humano, pero de las que hemos sacado madurez de relación; hemos vivido e intercambiado la teología –que es columna vertebral de la vocación de este Seminario- y profesores de ella; hemos vivido e intercambiado comunión, respetos y amistad; hemos vivido e intercambiado servicios pastorales atendiendo o auxiliando parroquias, Monasterios y agrupaciones. De nuestra Provincia han pasado varios Hermanos a ser parte del clero diocesano, etc., etc. Por sentirnos parte de Uds. Y por sentirlos parte de nosotros, reciban, pues, nuestro sentido de gratitud y de comunión.

También dije sentido de fiesta. Toda gratitud tiene, en sí misma, la fiesta en su esencia, en sus entrañas, porque todo bien que se hace a otros tiene esencia festiva por tratarse de algo que no se merece sino que se nos da como obsequio del amor del otro. Sentirse amado es sentirse festejado. Y la Trinidad es la que, como siempre, ha tomado su siempre benéfica iniciativa para con nosotros en estos 75 años. Ella es, pues, la fiesta primordial, por ser el Bien, sumo Bien y total Bien y, por ello mismo, la causa que produce en nosotros el entusiasmo por celebrar. Entusiasmo que significa –en theós- tener un Dios dentro. Y por tenerla dentro, queremos festejarla –antes que festejar al Seminario; y les hemos invitado precisamente para que, juntos, hagamos la fiesta que proclama la Buena nueva de esta Convivencia trinitaria que es Unidad eterna, la Buena nueva de estas tres Hermosuras que forman una única Belleza.

Muchas gracias por todo el bien que nos han hecho y hemos compartido con Uds., muchas gracias por estar en comunión con nosotros y acrecentar la nuestra para con Uds., muchas gracias por estar este día y este año Jubilar con nosotros. Y, por todo ello, Sr. Obispo D. Armando y Uds. Sacerdotes: Bienvenidos.

Fr. Eulalio Gómez Martínez, ofm
Ministro provincial

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