Homilía

HOMILÍA
26 de enero de 2011, a las 12.30 hs.
En el día de Encuentro con el clero de la Diócesis de El Pasopor el 75º. Aniversario del St. Anthony’s Seminary
Preside su Obispo D. Armando X. Ochoa

Agradezco a nuestro Obispo, que al presidir esta Eucaristía hace más palpable a la Iglesia reunida en torno a Cristo, la deferencia de compartir su ministerio propio de Maestro en esta Diócesis, dar lugar a que este servidor haga la homilía.

El motivo por el que estamos celebrando es, como lo hemos dicho en el salmo responsorial, proclamar la grandeza del Señor.

En este compartir de fe, tomaré la recomendación de avivar el don recibido, como encontramos en la primera lectura proclamada.

Discípulos y Misioneros, nos pone como apelativos la Iglesia latinoamericana, en unión con Benedicto XVI, en Aparecida, Brasil. Eso lo fueron Timoteo y Tito, obispos que hoy celebramos, compañeros de misión con San Pablo, y que seguimos recordando no desde hace 75 años –como los que nos tren aquí el día de hoy, sino desde hace 2000, porque la fe cristiana merecerá ser celebrada por la eternidad entera. Nos alegramos con Jesucristo por su Saulo, por sus Timoteo y Tito, es decir, por haberlos hecho discípulos y misioneros. Y al celebrarlos, la Iglesia quiere reavivar el don recibido, como dice una frase de la primera lectura de hoy.

Esos mismos apelativos de discípulos y misioneros reconocemos el día de hoy en este Seminario que conmemora el septuagésimo quinto aniversario de estar aquí, en esta Diócesis en la que nos enraíza y con la que hemos sido discípulos de los Obispos que ha tenido, de los Maestros de formación que nos ha dado, de los teólogos profesores que nos han dado espíritu y vida (como lo pidió San Francisco de Asís al Teólogo –hoy Doctor de la Iglesia- San Antonio de Padua) explicándonos la sagrada teología y de la fe de tantos feligreses muchas veces más fieles a Dios que nosotros mismos. Todos ellos fueron maestros y de ellos somos discípulos. Todos han sido Timoteo y Tito para nosotros durante 75 años.

Hemos sido misioneros también, como hemos creído que estaba bien. Ahora se nos pide –no sólo para otros 75 sino para los años que la Trinidad tenga previstos- reavivar el don de la fe y del empuje misionero que se nos imprimió en el Bautismo a todos y, a algunos, en la ordenación sacerdotal.
A través de la realidad y de la voz de los Pastores, Dios nos pide ponernos en marcha de manera nueva –eso significa también “reavivar el don recibido”-. Nos pide re-crear día a día, pero re-crear, no sólo esta Diócesis sino la Iglesia en aquellos lugares donde en el futuro nos toque estar. El Evangelio de hoy nos habla de la fuerza fructificadora de la Palabra sembrada y, recordemos por nuestra parte, la Iglesia ha realizado un Sínodo para recordarnos la novedad viva que palpita en la Palabra de Dios que tanto avivó a San Pablo y a sus discípulos Timoteo y Tito. A nuestra Provincia franciscana viene pidiéndonoslo desde hace varios años y, especialmente a través del Capítulo provincial extraordinario del 2010, con la expresión conversión pastoral, y nos lo seguirá pidiendo en esta etapa pre-Capitular en que hemos entrado, nos lo seguirá pidiendo a través de la autoridad suprema que es todo Capítulo provincial y nos lo seguirá pidiendo a través de sus Decretos y del nuevo Gobierno que será elegido.

Este Seminario tiene una vocación central en todo ello, ya que aquí deben fraguarse misioneros más entusiastas y creativos que lo que nosotros hemos sido hasta el presente. El don recibido y que hay que avivar, no es don –como dijo D. Patricio Flores siendo Obispo de El Paso, que crea atenidos, sino atrevidos, es decir, gente con arrojo, con fidelidad creativa, con valentía, gente que se arriesgue por formas pastorales que no envejezcan sino que recreen la Iglesia. Gente como Pablo, Timoteo y Tito. Discípulos, pues, y misioneros portadores de la novedad de Dios que tanto necesita nuestra época.

Deseo –la Bella Trinidad lo desea más que yo y que todos- que un avivamiento, como el proclamado por la Palabra de Dios hoy, sea el fruto de este año Jubilar de nuestro Seminario. Que la Diócesis de El Paso y nuestra Provincia, lo experimenten a partir de ahora.

Fr. Eulalio Gómez Martínez, ofm
Ministro provincial

Comments are closed