Sala museo temporal en el St. Anthony’s Semianry”

El St. Anthony’s Seminary como Centro de Estudios Teológicos y como Casa de Formación franciscana es también un lugar de encuentro con la cultura y el arte. A lo largo de los años se han guardado en este Seminario algunas piezas de arte y piedad de significativo valor tanto material como artístico o afectivo.

Queriendo compartir algunos de estos valores, en el marco del 75 Aniversario del Seminario, se ha abierto una pequeña sala museo temporal. La exposición ha sido nombrada: “St. Anthony’s Seminary, ciencia, arte y religión”.

La pieza central de la exposición es la llamada “Virgen de la concha” de la que se habla en otro artículo de este Boletín. En torno a ese relicario, de al menos 320 años de antigüedad, se exponen otras piezas igualmente significativas, mismas que a continuación describimos.

Escultura de San Francisco con hábito azul.
Es una escultura de media talla, de 16 pulgadas de alto. El cuerpo está delicadamente labrado o tallado en madera, con un acabado de pasta española. El hábito está elaborado de estameña entiesada por la pasta y pintado de azul. Las facciones del rostro son finísimas, como de escultura clásica; del mismo modo las manos y los pies muestran mucha delicadeza de talla.

En los años de la Colonia, siglos XVII-XVIII, los Franciscanos descalzos o alcantarinos que habitaban en la Nueva España (México), usaban el hábito de color azul. Todo parece indicar que el origen de esta escultura se remonta a ese tiempo.

Desafortunadamente, se ha extraviado un pequeño crucifijo, delicadamente labrado en madera, que la imagen sostenía entre sus manos; representando así a San Francisco en contemplación del Señor Jesús crucificado.

Esta escultura llegó al St. Anthony’s Seminary en 1957, procedente del Coristado de filosofía del Convento de San Bernardino de las Cruces NM, donde se encontraba como pieza del museo que allí tenían los Padres de la Provincia de Michoacán.

Escultura del Niño Jesús de pie.
Es una escultura, de 15 pulgadas, de talla entera en madera con un acabado de pasta española. No se cuenta con los datos suficientes para poder datarla. Representa al Niño Jesús de pie; con grandes ojos expresivos y regordete.

A decir del P. Jaime Yáñez esta pequeña escultura llegó a este Seminario, desde los inicios de su fundación, como regalo de un Bienhechor. Se informó entonces que provenía de las imágenes de reposición que se usaban en la Catedral Metropolitana de México.

Aunque el rostro de la escultura no se puede considerar perfectamente bello, su gracia y expresión son dignas de elogio y admiración.

Escultura del Crucificado.
Es una escultura, de 16 pulgadas de alto, de talla entera en madera con un acabado de pasta española.

No conocemos la fecha de su fabricación, ni sabemos de su procedencia.

Representa a Nuestro Señor Jesucristo clavado en la cruz, en los momentos anteriores a su muerte, tiene los ojos abiertos y mirando al cielo.

Pese a que no es una obra que se pueda decir fina en los detalles de su escultura, en su conjunto es de considerable belleza. Mirado detenidamente, el rostro del Crucificado expresa piedad y compasión; es el semblante de quien exclama: “¿Padre, por qué me has abandonado?”.

Reliquias del Siervo de Dios P. Fr. Junípero de la Vega.
El R.P. Fr. Junípero de la Vega nació en Bernal, Querétaro, México, el 16 de Junio de 1874. En el tiempo de la persecución religiosa en México desatada por el Presidente Plutarco Elías Calles fu hecho prisionero, junto con Fr. Humilde Martínez, y el día 6 de Febrero, después de haber sido maltratados y azotados brutalmente por los soldados, el P. Junípero fue asesinado, cerca del pueblo de Ecuandureo Michoacán, esto por haber confesado ser sacerdote católico y haber celebrado la Santa Misa en varias ocasiones. De este modo el P. Junípero, Fr. Humilde, P. José Pérez y muchos otros files a Cristo merecieron coronas de triunfo. Son los testigos (Mártires) de la fe que se expresaba en la exclamación “Viva Cristo rey y la Virgen de Guadalupe”.

Las reliquias del P. Junípero que se conservan en el St. Anthony’s Seminary y que están expuesta en el museo son: un rosario que él usaba, un pequeño saco de tela para trasladar el reli cario del Santísimo Sacramento y una fracción del chaleco que traía puesto el día de su martirio.

Sobre la autenticidad de esta última reliquia es el P. Miguel Parra (†1944), segundo Guardíán del Seminario, quien da testimonio en una pequeña nota

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