Conociendo a nuestra Madre… 17 de octubre

Extracto de la Homilía del 17 de octubre
en el Seminario de San Antonio de El Paso, Tx.

Hoy estamos de fiesta; de fiesta, porque hemos sido congregados en la casa de nuestro buen Dios y el motivo de nuestra celebración, es recordar el aniversario de la Coronación Pontificia de la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de El Pueblito, patrona de la Provincia Franciscana y Modelo de vida espiritual para todos los creyentes.

Hoy cumple, esta bendita imagen de María sesenta y seis años, de haber sido coronada, y en ello, todos vemos reconocida la devoción y protección que ella tiene hacia sus hijos, los frailes y todas sus empresas, porque ella fue declarada en 1745 Patrona de la Provincia Franciscana de Michoacán.

La independencia de México y las luchas entre conservadores y liberales desestabilizó a la sociedad mexicana. La Iglesia, como institución, no fue ajena a esta realidad. El ascenso a la política de librepensadores y políticos racionalistas cuestionó la labor histórica del los hijos de la Iglesia en nuestro país, ganando para sí adeptos y propagando un ateísmo pragmático, que deseaba abrazar la conciencia del pueblo y alejarlo de sus tradiciones cristianas.

Los obispos, fieles a la historia y a la tradición espiritual del pueblo mexicano quisieron contrarrestar el ataque de los positivistas y librepensadores por medio de la religiosidad popular y el amor a la Virgen María, que tanta huella había dejado en el corazón de los mexicanos, tras una historia secular.

Fue así como ellos pensaron que, al coronar las sienes de las imágenes más veneradas de la Virgen María, atraerían hacia sí, al pueblo que amenazaba caer en la indiferencia religiosa, producto de la nueva sociedad política y educacional del estado mexicano.

La primera imagen en ser coronada fue la de Nuestra Señora de la Esperanza, que se venera en la ciudad de Jacona, Mich. Este acontecimiento se dio en el año de 1886; posteriormente, la Iglesia mexicana tuvo la dicha de reconocer el patronazgo y protección de la Virgen de Guadalupe, al coronarla como reina del país el año de 1895. Sucesivamente, como la Virgen de la Esperanza y la de Guadalupe, fueron coronadas otras imágenes que eran veneradas regionalmente, en otras partes del país.

A la imagen de Nuestra Señora de El Pueblito se le pensó coronar cuando amanecía el siglo XX, pero debido a los acontecimientos políticos adversos y las revueltas intestinas, la iniciativa de coronarla tuvo que esperar para una mejor oportunidad. Después de la persecución religiosa de 1926-1929, las cosas parecieron tranquilizarse un poco y en un respiro de piedad y devoción, ante miles de fieles y acompañada por obispos y frailes, el 17 de octubre de 1946 fue cornada nuestra Señora por el pastor de la ciudad, Don Marciano Tinajero.

Desde hace años, en este Seminario ha sido puesta a la veneración una pequeña imagen de la Virgen del Pueblito. Quisiera, ahora, hablarles un poco acerca de ella; un fraile benemérito de este Seminario, Fr. Buenaventura Nava, fue enviado por el padre Provincial de los franciscanos de Michoacán, Fr. Gabriel Soto, para buscar un lugar adecuado donde construir una casa de estudios, pues la situación religiosa en México aún era muy preocupante.

El vino y se instaló en la parte oeste de la ciudad de El Paso, a las faldas de la montaña, en la zona que hoy se conoce como Montoya. A pesar de la obediencia que se le dio, en su corazón había encomendado este proyecto a la Virgen de El Pueblito y confiaba que ella sería su principal apoyo y consejera. Un buen día se presentó la oportunidad de adquirir la Mcnery Home y adecuarla como casa de estudios para los seminaristas.

Como divina providencia que del Cielo baja, todos los arreglos se hicieron sin ninguna dificultad. Esto motivó bastante al padre Buenaventura y en agradecimiento trajo consigo esta imagen al Seminario, en señal de agradecimiento y como estimulo a los moradores de esta casa y a todos fieles cristianos, para que depositen en ella sus necesidades y comprueben que la misericordia de Dios es infinita, porque el siempre ha mirado la humillación de su esclava con mucho beneplácito.

P. Fr. Enrique Muñoz, OFM

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