Novena a San Francisco-Día sexto

Día Sexto
MARÍA EN LA VIDA DE FRANCISCO Y DE LA ORDEN

El día de hoy, es inevitable resaltar dos gestos muy característicos del ser humano, el amor y la confianza; en la lectura del Evangelio hemos escuchado el amor y la confianza que se manifiestan una ‘Madre y su hijo’, y que se vuelve a manifestar en Francisco y María.

Tal vez ya hemos escuchado en muchas ocasiones este pasaje evangélico, pero tal vez no hemos tenido la oportunidad de detenernos en pensar, que María como Madre busca el momento para que el Hijo actúe con lo que Él ha venido a desempeñar, y que no es otra cosa que manifestar el poder de Dios en el Padre, que ‘ha hecho maravillas’, y que ella como Madre del Verbo, pues por la Palabra que le anuncia el Ángel, ha encarnado al Hijo de Dios.

Ella como Madre entiende que su Hijo ha venido a cumplir una tarea y que será manifestada por grandes prodigios, pero hace un gesto de confianza pues aboga por aquellos necesitados y en su grandiosísimo amor se acerca a su Hijo pues sabe que puede salvar a aquellos necesitados, pero no lo obliga ni le compromete al indicarles a los sirvientes: ‘hagan lo que él les diga’, sino más bien aquí podemos ver claramente el mensaje de ella como nuestra Madre, nos deja ver y nos indica que podemos confiar en aquél que nos ama, pues el gesto que se no muestra es de una correspondencia de amor.

Por otra parte, Francisco siempre manifestó también ese gesto de confianza y de amor para con la Madre de Dios, pues por ella, en la Encarnación, Jesús se hace Hermano nuestro, en Ella, se nos manifiesta Dios en la más simple muestra de amor, en un hijo, en un menor, puesto que ver a un pequeño recogido en los brazos de una Madre, es la mayor muestra de ternura-de amor y confianza que un hombre puede ver y sentir. Cuántas veces cada uno de nosotros nos sentimos casi desamparados, necesitados, pero al recordar tan sólo cada gesto de amor de nuestra madre, nos hace sentirnos confiados para continuar en nuestro caminar.

Francisco sabía esto, tal vez por ello, se confía y confía en los brazos amorosos de María toda su vida y a sus Hermanos de hábito; podemos leer en sus escritos de san Francisco, y podemos notar que para honrar a la Madre de Dios nunca lo hace dos veces con el mismo título. Francisco ve, sobre todo, la misión de María como servicio de la redención y glorificación de la Trinidad.

Uno de los aspectos que pudiéramos resaltar en el amor manifestado de Francisco para con María la Madre, es que al recordar el nacimiento de Jesús en el pesebre, sobresale el deseo de hacer visible el misterio de la Encarnación, en donde Jesús se hace nuestro Hermano.

Pues por hoy podemos, por una parte, preguntarnos: ¿cómo es la relación que tengo yo con mi ‘Madre’ y cómo correspondo a su amor?; y también quedarnos con esa hermosísima invitación que nos hace Ella: ‘hagan lo que Él les diga’.

Fr. Guillermo Trinidad Pons Rodríguez, OFM.

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