Apertura del Ciclo Escolar

APERTURA DEL CICLO ACADÉMICO
2013-2014

HOMILÍA

El día de hoy queremos iniciar, bajo la mirada de Dios, un nuevo año lectivo, un nuevo año de clases aquí en el St. Anthony´s Seminary. Le pedimos a Dios que nos ayude y que nos vea con bondad. Tradicionalmente esta apertura del Año Académico se hacía el 17 de septiembre que es el día de mañana, porque celebramos la Fiesta franciscana de los Estigmas de nuestro padre San Francisco. Ahora para acomodarnos al tiempo y aprovechar los más días posibles iniciamos este día 16 de septiembre, pero siempre bajo la luz de la mirada de Dios.

Me llama la atención y quiero que ustedes también puedan poner esta atención sobre algunos aspectos que hemos escuchado el día de hoy de la Palabra de Dios.

El primero de ellos, el que el Evangelio nos presenta, la Fe. Nos dice que el Señor se encuentra con un hombre que tiene a un siervo enfermo y este hombre manda a algunos sirvientes hacia Jesús para pedirle que venga a visitar a su siervo. El señor Jesús está en esta situación de ser invitado, pero indirectamente. Llama la atención de manera significativa las palabras que el hombre dice.: Señor, yo no soy digno de que entres a mi casa pero di una sola palabra, con una sola palabra tuya mi siervo quedará curado. Allí expresa toda la fe que tiene en Jesús.

No es necesaria la presencia física de Jesús, basta con que pronuncie una palabra, incluso desde lejos del enfermo. Nosotros, al ver estas experiencias de los primeros cristianos a veces pensamos: ¿por qué no nos tocó a nosotros conocer físicamente al señor Jesús? Hubiera sido maravilloso poder ver de qué color eran sus ojos, el color de su pelo, el tocarle, abrazarle tal vez. Puede haber una sensación de tristeza por no haberlo conocido físicamente.

El Evangelio nos recuerda que basta con que el señor Jesús pronuncie su palabra, ni siquiera el estar cerca en el tiempo, en el espacio, si es que alguna vez pudiera Él estar lejos. No necesitamos la comprobación material de las cosas, creemos, iluminados de nuestro corazón por la fe, en ese señor Jesucristo y en su palabra. Nos basta que Él nos haya prometido un sinfín de decisiones para poderlo cumplir. Y así estamos nosotros aquí en el Seminario: Señor, basta que nos mires con bondad y podremos desarrollar felizmente nuestra tarea del estudio. Y así pasa en cada una de nuestras vidas: Señor, basta que Tú sigas iluminándonos con tu palabra y nuestra vida será dichosa, nuestra vida será santa.

El don de la Fe al que nos invita también a considerar nuestro Papa Francisco con toda su humildad pero con toda su convicción de un hombre que en realidad cree en Dios y vive de esa Fe, y nos invita precisamente a que también nosotros lo hagamos.

Pero no es todo lo que el Evangelio nos dice. La primera lectura en esta carta de san Pablo a Timoteo, nos habla de algo interesante en relación al momento que estamos viviendo aquí en el Seminario. San Pablo quien le recuerda a Timoteo: Dios quiere que todos los hombres se salven y todos lleguen al conocimiento de la verdad. Es decir, salvación y conocimiento de la verdad. ¿Cuál es el deseo de Dios para nosotros? Que nos salvemos y que conozcamos la verdad, o sea que el conocimiento de la verdad auténtica y verdadera es camino de salvación. Por eso en un Seminario de Teología le damos mucha importancia al estudio, porque tratando de conocer más profundamente el Misterio de Dios vamos avanzando en nuestro camino de salvación. Así es que ánimo estudiantes, es decir, cuando estudias no solamente te causa dolores en el cuerpo, no solo te fatiga o te quemas las pestañas como decimos; cuando estudias no solo hay desgaste en tus ojos al leer, también haces un camino de salvación según san Pablo le expresaba a Timoteo. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Otro elemento que también san Pablo nos recuerda y que ilumina este momento de nuestro inicio de clases o de labores de estudio en este Seminario. Dice san Pablo a Timoteo: quiero pues que los hombres libres de odios y de divisiones hagan oración donde quiera que se encuentren levantando al cielo sus manos puras. Habrá que ver cómo están nuestras manos, ¿estarán puras? si no que el Señor las purifique; lo importante es a lo que san Pablo nos invita, levantemos nuestras manos hacia Dios, dirijamos nuestra vida en el contexto de la oración, de la fe, del contacto, del encuentro con Dios.

El Papa en su Encíclica “Lumen Fidei” dice que la fe y el amor a la Verdad, a la búsqueda de la Verdad son un encuentro personal con una Persona que es Jesucristo. Pone en contacto Fe, Verdad, encuentro personal, y a eso es a lo que san Pablo nos invita: levanten las manos al cielo, es decir, que toda nuestra vida esté encausada a Aquél que es la fuente de todo bien, a Aquél que es nuestro último final, nuestro Señor Jesucristo.

Estas tres cosas guarden en su corazón hermanos y hermanas el día de hoy:
– Primeramente la Fe, una fe firme que no necesita de pruebas, que no necesita de contactos sensibles, una fe que cree en el Señor Jesucristo. Basta una sola de tus palabras y seremos bendecidos por Ti.
– Guardemos en nuestro corazón también esa invitación que san Pablo nos hace: busquemos el conocimiento de la verdad porque ello nos pone en el camino de la salvación.
– Y el tercer aspecto, como san Pablo, elevemos nuestras manos al cielo para recibir las muchas bendiciones que seguramente Dios nos está queriendo dar.

Pidamos pues que Dios nos bendiga en este Año Académico en este Seminario y pidamos a Dios que bendiga a cada una de las vidas de nosotros que estamos escuchando o que hemos escuchado su Palabra el día de hoy.

P. Fr. Maximino Rangel, OFM
Rector de Estudios

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