Novena a San Francisco – Día tercero

DAR TODO LO QUE SE TIENE

Hermanos:

Hemos escuchado dos relatos que nos invitan a reflexionar, el primero, es la Palabra de Dios, Jesús nos habla de una situación y un personaje muy concreto, como lo es la viuda y la ofrenda que presenta en el templo; el segundo relato, es la historia de un hombre que escuchó la Palabra de Dios, la acogió y se convirtió el mismo en ofrenda a Dios.

En ambos textos se presentan dos personajes con situaciones muy concretas y diferentes, pero conectados con dos características: la experiencia de Dios y la ofrenda de lo único que se tiene para vivir.

La viuda, miembro del pueblo judío, aunque su participación en el culto y en el templo no es tan importante, sin embargo es heredera de una tradición en la que el Dios de Israel camina con su pueblo; ella viuda, quizá sola, sin hijos y además pobre, tiene una fe convencida y comprometida, para ella, al igual que para el pueblo judío, el templo es el lugar más sagrado, allí habita Dios, el Dios que ha acompañado a su pueblo y que indudablemente ella se ha sentido acompañada por ÉL. Ante esto, nos dice el relato, ella ha dado de ofrenda todo lo que tenía para vivir, lo que tenía para sostenerse, para subsistir, sabe que materialmente se queda sin nada, y sin embargo hay algo en ella que la mueve a dar todo, pareciera que no teme a quedarse sin nada, hay en ella una seguridad que da todo lo que tiene en ofrenda para el lugar en el que habita Dios.

En el segundo relato, aparece otro personaje, distinto al del primer relato, Francisco, joven, con aspiraciones, con bienes materiales, lo necesario para vivir, con sueños, con la alegría de un joven que aspira a un futuro feliz y prospero, con una realidad muy diferente a la de la viuda del evangelio.

Ambos han tenido la experiencia de Dios, la viuda, con toda la tradición judía, sabe que Dios camina con su pueblo, conoce el fin y el destino de todos aquellos hombres y mujeres de su pueblo que han puesto su confianza en Dios y que nunca han quedado defraudados, por eso confía, porque sabe que Dios ha estado con ella, da todo, todo lo que tenía para vivir en este mundo, y aunque el relato no lo dice, la mujer debe de tener esa experiencia íntima con Dios que sabe que si se abandona a ÉL, nada le faltará, en ella no hay egoísmo, da todo, para que Él que lo es todo venga a ella.

Francisco, nos dice el relato, es visitado; es decir tiene la experiencia del encuentro con Dios, esa experiencia es íntima, solo él y Dios saben qué pasa, y aunque sus biógrafos traten de describirnos detalles la experiencia será íntima, sólo de él. Y Francisco, una vez que va experimentando la presencia de Dios, comienza a entregarse a él, y aunque nos dice el relato que ya daba limosna a los pobres, detrás de este dar, hay algo más profundo. La viuda dio el poco dinero que tenía para vivir quizá los pocos últimos años de su vida; Francisco también da todo lo que tiene para vivir, le da al Señor sus sueños, sus ilusiones, sus anhelos, aquello que era el motor de sus fiestas, de su alegría, lo da todo.

Al igual que aquella viuda, Francisco no sabe qué pasará después, lo único cierto es que sabe que Dios ha entrado en su vida y que le está pidiendo que se abandone en él. La experiencia es difícil, dar todo, Francisco aún no lo entiende, que pasará, por qué se está dando un cambio en él; no lo comprende, sin embargo en su interior hay algo que le da confianza, le está abriendo un horizonte nuevo, inimaginable para él hasta entonces, Dios, le está pidiendo todo lo que tiene para vivir, para transformarlo en una nueva forma de vivir, ya no solo será para él, da lo que es él mismo, Dios lo transforma y lo hace vivir para los demás.

Ésta es la experiencia de Francisco, experiencia que siguió un proceso, basado en la escucha y acogida de la Palabra de Dios, en la disponibilidad del corazón para que Dios entre y more en él. En el dejar el egoísmo, el individualismo y aprender a vivir para Dios y para los demás. La vida de Francisco está basada en el Evangelio del Señor Jesús, así debe estar basada e inspirada la vida de todo creyente, en la atenta escucha a la palabra de Dios.

La historia de Francisco es la experiencia de un hombre que le abrió su corazón a Dios, es la historia de un hombre de fe, un cristiano, y al igual que él, cada uno de nosotros está llamado a hacer esa historia, en la cual Dios viene a nuestro encuentro, camina con nosotros y nos pide que le demos lo que tenemos para vivir, para que así, él que es la vida misma pueda transformarnos como lo hizo con Francisco de Asís.

Fr. Alonso Piñón Ruelas, ofm.

Escríbenos en:
stanthonysseminary@hotmail.com

Visítanos en:
stanthonysseminary.org

Comments are closed