Rumbo al 450 Aniversario de la Provincia

customLogoORÍGENES DE LA PROVINCIA FRANCISCANA DE
SAN PEDRO Y SAN PABLO DE MICHOACÁN
MÉXICO

La Provincia franciscana de Michoacán es una de las Instituciones religiosas más antiguas que aún existen en nuestro país. Tuvo sus orígenes hacia el año de 1525, cuando por primera vez llegaron los frailes franciscanos a la región lacustre de Michoacán, específicamente a la ciudad de Tzintzuntzan, a petición del rey purépecha Calzontzin Tanganxoan.

Después de Haber sido conquistada la ciudad de México-Tenochtitlán (1521), los purépechas se sometieron voluntariamente al ejército español, comandado por el capitán Don Hernán Cortés. Como signo de sumisión, el rey Caltzontzin pidió al militar español que enviara algún religioso a Michoacán para que bautizara a sus súbditos y los convirtiese a la fe católica.

Ya en este tiempo, como anteriores nuestros frailes a los demás ministros, tenían fundados conventos y cada día los iban fundando hacia el oriente, que era la Provincia del Santo Evangelio, cuando el rey de Michoacán, Sinzincha, fue en persona a México, conmovido de la noticia que tenía de los grandes ministros del evangelio, a pedirlos al santo fray Martín de Valencia, para que lo predicasen en su reyno, siendo él el primero que bajo la cerviz al yugo de su profesión, lavándose con las aguas de la regeneración y llamándose Francisco en el bautismo, por pagar las primicias con el nombre a nuestro seráfico patriarca (San Francisco de Asís) -LARREA, Fray Alonso de, cap.XVII.-

El primer religioso que vino a Michoacán fue Fr. Martín de Jesús o de la Coruña, uno de los“Primeros Doce Apóstoles Franciscanos” que llegaron a nuestra patria en el año de 1524, enviados por el Ministro General Fr. Francisco de los ángeles Quiñones ofm, a petición del papa Adriano VI (1522-1523), con la intención de hacer la fundación de la Iglesia católica en la recién conquistada Nueva España (México).

Los inicios de la evangelización de Michoacán no fueron fáciles como suele creerse, pues era natural que se diera una resistencia de parte de los indígenas para aceptar una nueva religión, después de haber practicado una fe secular. Los que más indocilidad pusieron fueron los mismos sacerdotes purépechas, quienes no estuvieron de acuerdo con el sometimiento del Caltzontzin. En señal de protesta, convencieron a muchos para que no aceptaran el cristianismo, usando de artimañas y otras suertes de amenazas para alejar a los purépechas de los misioneros:

No creían nada de los que les decían los religiosos, ni se osaban a confiar dellos. Decían que todos eran unos, los españoles y ellos. Pensaban que ellos habían nacido ansí, los frailes, con los hábitos, que no habían sido niños. Y duroles mucho esto, y aún agora, aún no se si les acaban de creer que tuvieron madres.

Cuando decían misa, decían que miraban en el agua, que eran hechiceros. No se osaban confiar ni decían verdad en las confisiones, pensando que los habían de matar, y si se confesaba alguno, estaban todos acechando, como se confesaba, y mas si era mujer… -ALCALÁ, Fray Jerónimo de, libro III, Cáp. XXVII-

A base de perseverancia, sacrificio y convencimiento, los primeros misioneros lograron atraerse hacia sí a los primeros neófitos y establecer un pobre convento (misión) en un de los barrios de la antigua ciudad de Tzintzuntzan, o Huitzitzilan (lugar de colibríes) como la llamaban los aztecas. El primitivo convento estuvo dedicado a la Señora Santa Ana, madre de la Santísima Virgen María. Por haber sido construido de materiales deleznables y pobres, hoy de él solo se sabe el lugar donde posiblemente fue asentado.

Junto a Fray Martín de la Coruña vinieron otros religiosos, de los cuales aún se discute quienes fueron realmente. Existe una tradición la cual dice que entre ellos podría haber estado Fr. Andrés de Córdoba, compañero también de Fray Martín de Jesús. Algunos afirman que fueron otros los que lo acompañaron a Michoacán. Al respecto, el cronista Fr. Isidro Félix de Espinosa, afirma lo siguiente:

Hizole cargo de ser muy justificado lo que se le pedía, y que era persona real quien lo suplicaba, y que no fue necesario derramarse una gota de sangre para sujetarse al rey de España, él con todo su reino, y por estas razones, aunque era corto el número de sus compañeros, le señaló al V. P, Fray Martín de Jesús, por otro nombre de la Coruña, uno de los primeros doce apóstoles indianos con otros cinco cuyos nombres menciona el memorial de la Orden, del ilustrísimo Gonzaga, y fueron estos: Fray Ángel de Saliceto, o Saucedo, después conocido como Fray Ángel de Valencia, por ser de esta Provincia; Fray Jerónimo de la Cruz de la provincia de Andalucía, Fray Juan Vadiano o Vadilla, francés, de la provincia de Aquitania la Antigua, Fray Juan de Bolonia, flamenco y Fray Juan de Padilla de la provincia de Andalucía. Estos cinco memorables varones fueron a Michoacán a fines de 1525” -ESPINOZA, Fray Isidro Félix de, Lib. I, Cap. XII.-

Estos pues son brevemente los orígenes de la evangelización de Michoacán y la manera de cómo llegaron los frailes a ésta región tan bella del occidente de nuestro país.

P. Fray Enrique Muñoz, OFM

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