Y al Tercer día…

¡Y al Tercer Día…!

A toda prisa y en silencio
antes de que las tinieblas se adueñaran nuevamente de la tierra
muerto te bajaron de la cruz ensangrentada

Te entregaron en los abiertos brazos doloridos
(también crucificados)
de tu Santa Madre dolorosa

Ella te miró
borrosamente
a través de sus lágrimas amargas
(Así, como nosotros miramos nuestros muertos)

Fuertemente te abrazó
como si quisiera fundir tu corazón muerto con el suyo
(Y recordó
cuando recién nacido
también te abrazó y te amamantó en sus pechos)

Luego
con ojos lacrimosos y mentes aturdidas
unos hombres y algunas mujeres piadosas
te llevaron hasta donde alguien te había generosamente regalado su propia sepultura

A toda prisa allí te colocaron
después hicieron rodar la enorme piedra
impidiendo toda entrada

Era la hora del poder de las tinieblas
la hora del fracaso
del dolor y del triunfo de la muerte

Pero algo sucedió en la entraña de la tierra
en la mañana luminosa del primer día
Nadie lo vio
nadie fue testigo del momento
pero la voz del Todo Poderoso
dijo nuevamente:
Este es mi Hijo
mi amado Hijo
al que nunca he abandonado

Tu Padre
tu querido Padre
al tercer día te hizo salir victorioso de la tumba
Tu Padre nuevamente pronunció su Palabra Creadora:
¡Hagamos al hombre nuevo!

¡Sí
mi Señor Jesucristo!
porque en ti
en tu cuerpo crucificado
muerto
sepultado y resucitado
todos nuestros difuntos
(mis abuelos y mis padres
y mi querida cuñada Angelina)
son y uno y lo mismo con el Dios en quien creyeron y esperaron

¡Loado seas mi Señor!
por el misterio de la resurrección de tu querido Hijo Jesucristo
porque sólo en él está nuestra Vida
nuestra Pascua y
nuestra paz definitiva.

P. Fr. Jorge Frausto, OFM.

Escríbenos en:
stanthonysseminary@hotmail.com

Visítanos en:
stanthonysseminary.org

Comments are closed