Vida Fraterna

LA FRATERNIDAD FRANCISCANA

Al hablar de fraternidad la vemos relacionada con las ideas de unidad, armonía, comunión y familia. Al ponerle el adjetivo de franciscana se quiere dar una forma específica de entenderla según la forma que la entiende la familia franciscana que se puede describir con los siguientes criterios.

En primer lugar, fraternidad en el sentido universal; Francisco se sentía hermano de toda la creación. El, en el Cántico de las creaturas invita a todos los seres a alabar al Señor, llamando hermanos a todas las creaturas. Todo entendido en la expresión latina: “Deus meus et omnia“.

En segundo lugar, después del sentido universal, Francisco llama hermanos a todos los hombres, que según la Palabra de Dios los hizo a todos a su imagen y semejanza. Y por lo mismo todos los hombres están llamados a formar juntos una comunidad sin importar las diferencias de raza, nacionalidad, lengua, mentalidad, clase social, edad, cultura y origen. Todos están unidos para formar juntos una sociedad nueva y la que se viva en entendimiento y solidaridad.

En tercer lugar, como Iglesia, los hermanos desde el bautismo estamos llamados a formar la gran familia de los hijos de Dios y por ello en Jesús todos somos hermanos. Un mismo Padre nos une y un mismo Espíritu nos capacita para formar juntos un solo cuerpo que es la Iglesia. El mismo Espíritu nos otorga sus dones para hacer posible una inmensa cantidad de servicios para la edificación de la nueva civilización del amor.

En cuarto lugar, como familia franciscana, en el Seminario de San Antonio estamos llamados a sentirnos hermanos. La fraternidad franciscana Francisco la expresa con gran sencillez: “El Señor me dio hermanos”. Por la paternidad de Dios estamos unidos todos los llamados a la vida franciscana. Esta unión se entiende bajo la acción del Espíritu Santo en nosotros. Somos hermanos en Dios que es esencialmente espíritu. Y por lo mismo, somos hermanos espirituales.

Nuestro Padre San Francisco nos dice que esta fraternidad espiritual tiene un significado superior a cualquier nexo de la carne, que a veces se funda en la amistad y simpatía. En cambio en el sentido franciscano es Dios el que nos llama, nos une y hace posible la fraternidad. Por lo mismo los hermanos así unidos deben superar el amor humano más grande que existe en la tierra, que es el amor de una madre a su hijo. Así se afirma claramente en la regla bulada: “Y donde quiera que estén y se encuentren unos con otros los hermanos, muéstrense mutuamente familiares entre si. Y manifieste confiadamente uno a otro su necesidad, porque si la madre nutre y ama a su hijo carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno amar y nutrir a su hermano espiritual?”.

Esta es la fraternidad que tratamos de vivir los franciscanos en todas partes. Que Dios nos conceda tender a ello en este Seminario de San Antonio que se encuentra aquí en El Paso, Tx.

Fr. Erasmo Rodríguez ofm

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